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Qué llevar al Camino de Santiago: la lista definitiva (y qué dejar en casa)

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Qué llevar al Camino de Santiago: la lista definitiva (y qué dejar en casa)

Consejos y planificación 8 Min. Lesezeit
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Equipo OurWay Travel

In diesem Artikel

  1. Primero, el peso: la regla del 10 %
  2. El calzado: la decisión más importante de todas
  3. La ropa: piensa en tres capas, no en conjuntos
  4. El saco de dormir: depende de dónde duermas
  5. El botiquín: pequeño, y con una parada previa en la farmacia
  6. La documentación
  7. La electrónica: mínima, de verdad
  8. Qué dejar en casa: los 5 errores clásicos
  9. Verano o invierno: cómo cambia la lista
  10. El giro final: con transporte de equipaje, la lista cambia entera
  11. Preguntas frecuentes

Hay dos tipos de peregrinos: los que terminan su Camino sin acordarse de la mochila y los que, a mitad de la primera etapa, ya van repasando mentalmente qué podrían tirar. La diferencia entre unos y otros no es la forma física ni el presupuesto: es lo que decidieron meter — y sobre todo lo que decidieron no meter — antes de salir de casa. Esta es la lista de referencia que damos a quienes organizan su Camino Francés con nosotros — con un matiz final que casi nadie cuenta: si viajas con transporte de equipaje, todo cambia.

Primero, el peso: la regla del 10 %

Antes de hablar de calcetines, el principio que ordena todo lo demás: cargada y con el agua dentro, la mochila tiene que quedarse en torno al 10 % de lo que pesas tú. Si pesas 70 kg, unos 7 kg de mochila; y en ningún caso mucho más allá de los 8 kg.

¿Por qué tanta insistencia? Porque el exceso no se nota el primer día en los hombros: se nota al tercero en rodillas, tobillos y ampollas. Dos kilos de más durante una semana de caminata son la receta más fiable para acabar cojeando.

El truco que funciona: pesa cada cosa antes de meterla — una báscula de cocina vale — y ante la duda, norma sencilla: si no estás seguro de usarlo, se queda en casa. En el Francés hay tiendas, supermercados y farmacias en casi todas las etapas; lo que falte, se compra por el camino.

El calzado: la decisión más importante de todas

Si solo puedes cuidar una cosa de esta lista, que sea esta. Un error de calzado no se arregla en ruta.

  • Zapatillas de trekking o botas ligeras, nunca a estrenar. El calzado tiene que llegar al Camino con kilómetros hechos: úsalo varias semanas antes, con alguna salida larga. Estrenarlo en la primera etapa es la causa número uno de ampollas que vemos cada temporada.
  • ¿Bota o zapatilla? De primavera a otoño, una zapatilla de trekking con buena suela suele ser suficiente en el tramo gallego: el terreno es de pista y corredoira, sin alta montaña. En invierno, o si eres de tobillos frágiles, mejor bota con membrana impermeable.
  • Tres pares de calcetines de trekking. Búscalos sin costuras interiores y de fibra que seque rápido. El algodón, prohibido: retiene el sudor y fabrica ampollas.
  • Unas sandalias o chanclas ligeras para descansar los pies por la tarde y para las duchas compartidas si duermes en albergue.

La ropa: piensa en tres capas, no en conjuntos

La forma correcta de hacer el equipaje no es pensar "qué me pongo cada día", sino vestirse por capas y lavar por la tarde:

  1. Primera capa: dos o tres camisetas de tejido técnico. Nada de algodón, tampoco aquí: pesa, se empapa y no seca de un día para otro.
  2. Segunda capa: un forro polar fino o una chaqueta ligera de abrigo. En Galicia refresca por la mañana incluso en pleno verano.
  3. Tercera capa: un chubasquero que pare la lluvia sin convertirte en una sauna. En nuestra tierra esta capa no es negociable en ningún mes del año.

Completa el vestuario un pantalón de trekking (los desmontables valen por dos), un pantalón corto, tres cambios de ropa interior de tejido deportivo y algo cómodo para la tarde. La cuenta sale porque el plan es lavar cada tarde y secar por la noche, no cargar una muda por día.

El saco de dormir: depende de dónde duermas

Aquí la respuesta corta es "depende", y merece la pena afinarla porque el saco es de lo que más pesa y abulta:

  • En albergues públicos es imprescindible: te dan dónde tumbarte, pero la ropa de cama la pones tú. Un saco ligero de verano basta de mayo a septiembre.
  • En albergues privados muchas veces se ofrecen sábanas desechables; un saco sábana fino puede ser suficiente.
  • En habitación privada — pensiones, hostales, casas rurales — no lo necesitas. Si tu viaje es organizado con alojamiento reservado, táchalo de la lista y gana medio kilo y un tercio de mochila. En nuestro artículo sobre dónde dormir en el Camino explicamos las diferencias entre cada opción.

El botiquín: pequeño, y con una parada previa en la farmacia

Un botiquín de peregrino sensato cabe en una bolsa de congelados: apósitos específicos para ampollas, tiritas, esparadrapo, crema antirrozaduras para los pies, crema solar, protector labial y unas pinzas. Poco más.

Y aquí, el consejo que ninguna lista de internet puede sustituir: antes de salir, pasa por tu médico o por tu farmacia. Si tomas medicación habitual, lleva dosis de sobra y la receta; y deja que sea un profesional sanitario quien decida qué analgésicos o antiinflamatorios deben ir en tu botiquín, según tu caso. Nosotros organizamos Caminos, no tratamientos. Y como locales te confirmamos que en el Francés hay farmacias en casi todas las etapas: no cargues una enfermería entera.

La documentación

  • DNI o pasaporte, y la tarjeta sanitaria (la Tarjeta Sanitaria Europea si vienes de otro país de la UE).
  • La credencial del peregrino, la libreta que vas sellando en ruta y que presentarás en la Oficina del Peregrino para obtener la Compostela. Las reglas: acreditar al menos los últimos 100 km a pie o 200 km en bici y, desde Sarria, dos sellos por día. El detalle, en nuestra guía de la credencial y la Compostela.
  • Tarjeta bancaria y algo de efectivo. En las aldeas pequeñas todavía hay bares donde el datáfono es un concepto lejano.

La electrónica: mínima, de verdad

Móvil, su cargador y una batería externa pequeña. Unos auriculares si te apetece música, y un frontal solo si vas a madrugar o caminar con poca luz. El portátil, la tablet y el altavoz se quedan en casa: los dos primeros por peso, el último por respeto al resto del Camino.

Qué dejar en casa: los 5 errores clásicos

Después de años viendo mochilas deshacerse en nuestra oficina, los excesos se repiten tanto que ya tienen categoría propia:

  1. La ropa del "por si acaso". Se equipa para tres días y se lava, no para una semana. Cada "por si acaso" son 200 gramos más durante los más de cien mil pasos que separan Sarria de Santiago.
  2. El neceser de casa al completo. Los botes grandes de champú y crema pesan medio kilo entre todos. Formato viaje o jabón sólido, y toalla de microfibra en lugar de la de rizo.
  3. Los vaqueros y el algodón. Pesan, rozan y, mojados, no secan ni en tres días de radiador. Es el error más habitual de quien hace su primer Camino.
  4. El tercer par de calzado. Con tus zapatillas de caminar y unas sandalias está todo resuelto. Los "zapatos para salir por Santiago" no existen: en el Obradoiro nadie mira los pies.
  5. El ocio pesado. Libros de tapa dura, trípodes, diarios de 300 páginas. El Camino entretiene solo, y el móvil ya hace de cámara, mapa y libro.

Verano o invierno: cómo cambia la lista

En verano la ropa aligera, pero entran cosas nuevas: gorra o sombrero, gafas de sol, crema solar generosa y disciplina con el agua — botella de al menos un litro y rellenar en cada parada. Conviene madrugar para caminar fresco. Lo que no sale de la mochila es el chubasquero: en Galicia la lluvia no entiende de estaciones.

En invierno el planteamiento se invierte: bota impermeable, guantes y gorro, una capa de abrigo extra, bolsas estancas para que la ropa de recambio llegue seca y frontal, porque anochece pronto. Cuenta también con menos servicios abiertos en algunos tramos. Si aún estás decidiendo fechas, en nuestro artículo sobre la mejor época para el Camino comparamos mes a mes.

El giro final: con transporte de equipaje, la lista cambia entera

Todo lo anterior parte de una premisa: que cargas con todo a la espalda. Pero hay otra manera de hacer el Camino, y es la que eligen cada año más peregrinos: la maleta va por carretera hasta tu siguiente alojamiento mientras tú caminas con una mochila de día de unos 20 litros.

Dentro de esa mochila pequeña va solo lo que necesitas entre el desayuno y la llegada: agua, el chubasquero, algo de picar, crema solar, el móvil y la documentación con la credencial. Dos o tres kilos. Todo lo demás — la ropa de la semana, el neceser, el calzado de descanso — va en la maleta, que te espera en el siguiente alojamiento. La regla del 10 % deja de ser un ejercicio de renuncias y se cumple sola, y las rodillas lo agradecen desde la primera etapa.

En nuestros viajes organizados el transporte de equipaje etapa a etapa va incluido de serie, junto con los alojamientos reservados, la credencial y una línea local de asistencia 24/7. El paquete del Camino Francés desde Sarria parte desde 410 € por persona, y lo coordina una agencia gallega con licencia (XG-LU-000236) y oficina en Palas de Rei, en pleno trazado del Camino. El detalle de las etapas está en nuestra guía de los últimos 100 km desde Sarria; y si es tu primera vez, complétala con la guía para principiantes.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe pesar la mochila para el Camino de Santiago? La referencia es el 10 % de lo que pesas tú, contando el agua, y en general conviene no pasar de 8 kg. Si contratas transporte de equipaje, la mochila de día se queda en 2-3 kg.

¿Es mejor llevar botas o zapatillas para el Camino de Santiago? En el tramo gallego, de primavera a otoño, bastan unas zapatillas de trekking con buena suela; en invierno, mejor bota con membrana impermeable. Lo innegociable es que el calzado llegue usado: estrenarlo en ruta garantiza ampollas.

¿Hace falta saco de dormir en el Camino de Santiago? Solo si duermes en albergues: en los públicos es imprescindible y en los privados suele bastar un saco sábana. Si tu viaje incluye habitación privada, puedes dejarlo en casa.

¿Qué llevo en la mochila si contrato el transporte de equipaje? Solo lo del día: agua, chubasquero, algo de comer, crema solar, móvil y documentación con la credencial. Una mochila de unos 20 litros sobra; el resto viaja en la maleta hasta tu siguiente alojamiento.

¿Qué documentación necesito para hacer el Camino de Santiago? DNI o pasaporte, tarjeta sanitaria y la credencial del peregrino, que irás sellando en ruta — dos sellos al día si empiezas en Sarria — para solicitar la Compostela al llegar a Santiago.

Haz la prueba antes de decidir: prepara tu lista, súbela a la báscula y, si el resultado asusta, cuéntanoslo. Nos encargamos de que la maleta te espere cada tarde en tu alojamiento — con la credencial y la asistencia local ya resueltas — y tú sales a caminar con tres kilos a la espalda.

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Agencia local del Camino de Santiago con sede en Palas de Rei (Lugo). Licencia XG-LU-000236.

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