Esta es una de las etapas más largas del tramo gallego, de continuas subidas y bajadas. El camino atraviesa un paisaje mosaico de prados, bosques y pequeñas aldeas, cruzando numerosos arroyos. El punto clave de la jornada es la llegada a Melide, una villa bulliciosa donde el Camino Primitivo se une al Francés. Melide es parada obligatoria para degustar su famoso pulpo "á feira". Tras un merecido descanso, la ruta continúa con un perfil similar hasta Arzúa, otra villa de gran importancia jacobea, conocida por su exquisito queso con Denominación de Origen. Es una etapa exigente pero muy gratificante, llena de vida peregrina.
La etapa de Palas de Rei a Arzúa es larga y exigente, pero también una de las más ricas en experiencias. El peregrino se enfrenta a un terreno quebrado que es un verdadero carrusel de subidas y bajadas, cruzando los límites provinciales de Lugo y A Coruña. El paisaje es una delicia, un tapiz de prados verdes, bosques de robles y eucaliptos, y aldeas con encanto como San Xulián do Camiño o Leboreiro. El hito más importante de la jornada es, sin duda, la llegada a Melide. En esta concurrida villa confluyen el Camino Francés y el Camino Primitivo, lo que multiplica la afluencia de peregrinos y crea un ambiente jacobeo excepcional. Melide es famosa en toda España por ser la capital del pulpo. Es casi un ritual para el peregrino detenerse en una de sus muchas "pulperías" para degustar una ración de "pulpo á feira". Tras Melide, el camino sigue con su perfil ondulado hasta Arzúa. Esta villa es otro punto neurálgico del Camino, ya que aquí se unen también los peregrinos del Camino del Norte. Arzúa es famosa por su queso con Denominación de Origen Arzúa-Ulloa, un manjar que el peregrino puede degustar y comprar.
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