Vézelay (Via Lemovicensis)
El Camino de Vézelay (Vía Lemovicensis) parte de la basílica de Vézelay en Borgoña (Francia) hacia los Pirineos. Una ruta histórica por el centro de Francia hacia Santiago.
Organiza tu Vézelay (Via Lemovicensis)Descripción General del Vézelay (Via Lemovicensis)
Conexiones del Vézelay (Via Lemovicensis)
Tours (Via Turonensis)
Distancia:
913 km
Días:
38
Dificultad:
Media
El Camino de Tours, conocido en Francia como Vía Turonensis (Voie de Tours), es la más larga y occidental de las cuatro principales rutas jacobeas francesas. Tradicionalmente, se considera que parte de París (aunque la ciudad de Tours es un punto emblemático y le da nombre), y se dirige hacia el suroeste, atravesando regiones como el Valle del Loira, Poitou y Aquitania, hasta llegar a Saint-Jean-Pied-de-Port, donde se une al Camino Francés. Su recorrido desde París es de unos 900-1000 km. Es una ruta con un importante patrimonio monumental, incluyendo numerosas iglesias y catedrales, y paisajes variados. Aunque menos concurrida que la Vía Podiensis, tiene una larga tradición histórica.
Etapas de esta variante:
Etapa 1: Paris - La Ville-du-Bois
Etapa 2: La Ville-du-Bois - Étampes
Etapa 3: Étampes - Angerville
Etapa 4: Angerville - Artenay
Etapa 5: Artenay - Orléans
Le Puy (Via Podiensis)
Distancia:
733 km
Días:
30
Dificultad:
Media
El Camino de Le Puy, conocido en Francia como Vía Podiensis (Voie du Puy), es la más famosa y transitada de las cuatro rutas jacobeas principales que atraviesan Francia. Comienza en Le Puy-en-Velay, en la región de Auvernia, y recorre aproximadamente 750 km hacia el suroeste hasta Saint-Jean-Pied-de-Port, en los Pirineos Atlánticos. En este punto, cruza la frontera y se une directamente al Camino Francés. Es una ruta de gran belleza paisajística, que atraviesa regiones como Aubrac, Quercy y Gascuña, y cuenta con un rico patrimonio monumental y una excelente infraestructura para peregrinos. Es el punto de partida para muchos peregrinos europeos que desean realizar el Camino Francés desde su inicio tradicional en Francia.
Etapas de esta variante:
Etapa 1: Le Puy-en-Velay - Saint-Privat-d'Allier
Etapa 2: Saint-Privat-d'Allier - Saugues
Etapa 3: Saugues - Domaine du Sauvage
Etapa 4: Domaine du Sauvage - Aumont-Aubrac
Etapa 5: Aumont-Aubrac - Nasbinals
Etapas del Vézelay (Via Lemovicensis)
Etapa 1: Vézelay a Saint-Germain-des-Bois (Nièvre)
Descripción:
Dejando atrás la bella San Sebastián, esta etapa se adentra en la costa guipuzcoana. El recorrido es un continuo sube y baja a través de colinas y acantilados, con vistas espectaculares del mar. Es un...
Origen: Vézelay
Destino: Saint-Germain-des-Bois (Nièvre)
Etapa 2: Saint-Germain-des-Bois (Nièvre) a Champlemy
Descripción:
Esta etapa continúa por la costa guipuzcoana, en un recorrido que combina tramos de interior con espectaculares vistas al mar. Es una jornada de gran belleza, que atraviesa los viñedos de txakoli y pu...
Origen: Saint-Germain-des-Bois (Nièvre)
Destino: Champlemy
Etapa 3: Champlemy a La Charité-sur-Loire
Descripción:
Esta etapa se despide de la costa para adentrarse en las montañas de Vizcaya. El recorrido es un continuo sube y baja a través de un paisaje de bosques y caseríos. Es una jornada de gran belleza y exi...
Origen: Champlemy
Destino: La Charité-sur-Loire
Etapa 4: La Charité-sur-Loire a Baugy
Descripción:
Esta etapa continúa por las montañas de Vizcaya, en un recorrido de gran belleza y exigencia. El camino atraviesa la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, un entorno natural de gran valor. La llegada a ...
Origen: La Charité-sur-Loire
Destino: Baugy
Etapa 5: Baugy a Bourges
Descripción:
Esta etapa es un continuo sube y baja a través de las colinas que preceden a Bilbao. Es una jornada exigente, pero de gran belleza. El camino atraviesa un paisaje rural y solitario, que contrasta con ...
Poblaciones Destacadas del Vézelay (Via Lemovicensis)
Explora los pueblos y ciudades clave de esta ruta.
Vézelay
La "colina eterna" y punto de partida de la Vía Lemovicensis. Su Basílica de Santa María Magdalena, obra maestra del románico, es un faro espiritual para los peregrinos.
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Bourges
Antigua capital del Ducado de Berry y parada monumental en la Vía Lemovicensis. Su Catedral gótica de Saint-Étienne, Patrimonio de la Humanidad, es una visita imprescindible.
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Châteauroux
Ciudad francesa en la región del Berry. Châteauroux, con su castillo y su animado centro, es una parada funcional y agradable en la Vía de Vézelay, que ofrece todos los servicios al peregrino.
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Saint-Léonard-de-Noblat
Pueblo medieval con una colegiata, Patrimonio de la Humanidad.
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Limoges
Capital mundial de las artes del fuego. Limoges, en la Vía de Vézelay, es famosa por su porcelana y sus esmaltes, una parada cultural y artística de primer orden en el Camino.
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Périgueux
Capital del Périgord y etapa clave de la Vía Lemovicensis. Su Catedral de Saint-Front, de inspiración bizantina y Patrimonio de la Humanidad, es una visión única en el Camino.
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Bergerac
Ciudad del Périgord y cuna de Cyrano de Bergerac. Famosa por sus vinos y su gastronomía, es una parada con encanto y sabor en la Vía de Vézelay, a orillas del río Dordoña.
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Mont-de-Marsan
Capital de las Landas de Gascuña. Mont-de-Marsan, "la ciudad de los tres ríos", es un centro de servicios y cultura, con un ambiente animado y una fuerte tradición taurina.
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Historia Milenaria del Camino de Santiago: Orígenes y Evolución Vézelay (Via Lemovicensis)
Descubre los orígenes y la evolución de Vézelay (Via Lemovicensis)
El origen de la ruta se sitúa en la "colina eterna" de Vézelay. En el siglo XI, los monjes benedictinos de la abadía de Vézelay anunciaron que poseían el cuerpo de Santa María Magdalena, traído desde Tierra Santa. Esta afirmación, en una época de fervor religioso, transformó la abadía en un centro de peregrinación de fama internacional. Reyes, nobles y gentes de toda Europa acudían a Vézelay, un lugar tan sagrado que desde él se predicaron la Segunda y la Tercera Cruzada. Para muchos de estos peregrinos, tras venerar a la Magdalena, el siguiente paso lógico era continuar su viaje hacia el otro gran polo de la cristiandad occidental: la tumba de Santiago en Compostela.
Así nació la Vía Lemovicensis, que toma su nombre de la región del Limosín (Lemosín en francés) y de su capital, Limoges, un hito crucial en el recorrido. Desde Vézelay, la ruta se dirige al suroeste y se caracteriza por dividirse pronto en dos grandes ramales que avanzan en paralelo durante cientos de kilómetros antes de volver a unirse. La rama norte pasa por la ciudad de Bourges, con su espectacular catedral gótica, Patrimonio de la Humanidad. La rama sur, por su parte, pasa por Nevers.
Ambas variantes atraviesan el corazón de Francia, una tierra de bosques, colinas y prados. Llegan a la región del Limosín, donde la ciudad de Limoges, famosa en toda Europa por sus exquisitos esmaltes medievales y por la tumba de San Marcial, su apóstol evangelizador, ofrecía al peregrino un importante centro urbano donde descansar y reponer fuerzas. La ruta continúa hacia el sur, adentrándose en la bella región del Périgord, conocida por su gastronomía y su rico patrimonio. La ciudad de Périgueux, con su singular Catedral de Saint-Front, de cúpulas de inspiración bizantina y también Patrimonio de la Humanidad en el marco de los Caminos de Santiago en Francia, es otra de las grandes joyas del recorrido.
Tras casi 900 kilómetros de viaje, la Vía Lemovicensis llega a las estribaciones de los Pirineos, en el País Vasco francés. En la famosa encrucijada de Gibraltar, cerca de Ostabat, los peregrinos de Vézelay se encontraban con los que venían por la Vía Turonensis y la Vía Podiensis. Juntos, afrontaban el último tramo hasta Saint-Jean-Pied-de-Port, la puerta de entrada a España por el paso de Roncesvalles.
La recuperación moderna de esta ruta (señalizada como GR®654) ha revitalizado un camino que ofrece una experiencia de peregrinación más solitaria y contemplativa que otras vías francesas. Es un viaje a través de "la France profonde", la Francia rural y atemporal, un itinerario que permite al peregrino conectar con la historia monástica, el arte románico y gótico, y los paisajes serenos del corazón del país, siguiendo la estela de una devoción milenaria.