Etapa del Camino
Descripción de la Etapa
Esta jornada corta y amable inaugura la partición de la larga etapa hacia Muxía, pensada para quienes prefieren caminar sin prisa y llegar descansados al Atlántico. Nada más salir de Olveiroa, la ruta desciende hasta el entorno del río Xallas y salva el paraje de Ponte Olveira, uno de los saltos de agua que jalonan el curso del río antes de su célebre caída al mar en el Ézaro. Tras un tramo entre robledales y prados se alcanza la pequeña aldea de O Logoso y, poco después, el cruce de Hospital, el punto donde el Camino se bifurca hacia Fisterra o hacia Muxía. Tomando el ramal muxián, un cómodo recorrido por pistas y caminos conduce hasta Dumbría, capital municipal y descanso natural a mitad de camino. Es una etapa de transición, sin grandes exigencias, que reserva fuerzas para la larga jornada del día siguiente.
La partición de la exigente etapa entre Olveiroa y Muxía convierte esta primera mitad en una jornada breve y descansada de apenas 10,7 kilómetros, ideal para quienes buscan disfrutar del epílogo jacobeo sin la dureza de afrontar de un tirón los más de treinta kilómetros originales. El recorrido discurre por el interior de la Costa da Morte, entre montes bajos, aldeas de piedra y los característicos hórreos gallegos.
La salida de Olveiroa desciende enseguida hacia el valle del río Xallas, protagonista absoluto de estas tierras. El caminante atraviesa el paraje de Ponte Olveira, uno de los saltos de agua que el río encadena a lo largo de su curso antes de precipitarse al océano en la espectacular Fervenza do Ézaro. Superado el río, un tramo entre robledales y prados de labor conduce hasta la pequeña aldea de O Logoso, con sus servicios para el peregrino.
Poco después se alcanza el cruce de Hospital, un enclave cargado de memoria jacobea cuyo topónimo recuerda un antiguo hospital de peregrinos. Aquí el Camino se bifurca: un ramal marcha hacia Fisterra y el Fin de la Tierra, y el otro se dirige a Muxía y su santuario junto al mar. Tomando esta segunda dirección, la ruta continúa cómoda por pistas y caminos rurales.
La llegada a Dumbría, capital de este extenso municipio interior, pone un punto y aparte tranquilo a la jornada. La villa ofrece albergue y pensiones donde reponer fuerzas, y a poca distancia despliega sus atractivos naturales el valle del Xallas, con la célebre cascada del Ézaro como joya del concello. Es el lugar perfecto para pernoctar y encarar con energía la larga aproximación al Atlántico.
La salida de Olveiroa desciende enseguida hacia el valle del río Xallas, protagonista absoluto de estas tierras. El caminante atraviesa el paraje de Ponte Olveira, uno de los saltos de agua que el río encadena a lo largo de su curso antes de precipitarse al océano en la espectacular Fervenza do Ézaro. Superado el río, un tramo entre robledales y prados de labor conduce hasta la pequeña aldea de O Logoso, con sus servicios para el peregrino.
Poco después se alcanza el cruce de Hospital, un enclave cargado de memoria jacobea cuyo topónimo recuerda un antiguo hospital de peregrinos. Aquí el Camino se bifurca: un ramal marcha hacia Fisterra y el Fin de la Tierra, y el otro se dirige a Muxía y su santuario junto al mar. Tomando esta segunda dirección, la ruta continúa cómoda por pistas y caminos rurales.
La llegada a Dumbría, capital de este extenso municipio interior, pone un punto y aparte tranquilo a la jornada. La villa ofrece albergue y pensiones donde reponer fuerzas, y a poca distancia despliega sus atractivos naturales el valle del Xallas, con la célebre cascada del Ézaro como joya del concello. Es el lugar perfecto para pernoctar y encarar con energía la larga aproximación al Atlántico.
Última actualización: 20/07/2026
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