Etapa del Camino
Cebreros a Herradón de Pinares
Desde Cebreros Hasta Herradón de Pinares
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Descripción de la Etapa
Etapa de montaña, corta en kilómetros pero exigente en desnivel: es la jornada en que el Camino del Sureste abandona el valle del Alberche y se encarama a la sierra abulense. Desde los viñedos de Cebreros, cuna de la garnacha de altura, el trazado asciende de manera sostenida hasta San Bartolomé de Pinares y afronta después la subida al puerto de Arrebatacapas, que salva unos trescientos metros de desnivel en apenas tres kilómetros hasta los 1.068 metros de cota. Arriba cambia por completo el paisaje: pinares de pino resinero, canchales de granito y horizontes de sierra. Un descenso al arroyo de la Gaznatilla y una última cuesta dejan al peregrino en Herradón de Pinares, ya en pleno dominio de la piedra y el pino.
Con menos de dieciocho kilómetros, esta es una de las etapas más cortas del Camino del Sureste y, sin embargo, una de las que más se notan en las piernas. En ella se concentra el salto desde el valle del Alberche, a unos ochocientos metros, hasta los más de mil cien de la sierra abulense, con el puerto de Arrebatacapas como puerta de entrada.
Cebreros despide al peregrino entre viñedos. La localidad da nombre a una denominación de origen de vinos de garnacha cultivada en pizarra y granito a gran altitud, y conserva en su casco la iglesia de Santiago Apóstol, de traza renacentista, junto al que fuera hogar de Adolfo Suárez. El camino sale hacia el norte y empieza a subir casi de inmediato, primero entre bancales de viña y luego por monte bajo de jara y retama.
San Bartolomé de Pinares llega tras unos quince kilómetros de ascenso continuo. Es un pueblo serrano de casas de piedra conocido en toda España por Las Luminarias: cada 16 de enero, en la víspera de San Antón, los caballos del pueblo atraviesan hogueras encendidas en las calles en una tradición de origen medieval. Desde allí el trazado cruza la carretera y encara la parte dura de la jornada: una rampa continua de unos tres kilómetros que gana trescientos metros hasta coronar el puerto de Arrebatacapas, a 1.068 metros. El nombre lo dice todo sobre el viento que barre este collado.
En lo alto existen dos opciones: seguir unos cuatro kilómetros por la senda próxima a la carretera AV-503 o tomar el itinerario más tranquilo que sube al Cerro de la Estrella y avanza por su cresteo, con vistas amplias sobre el valle del Alberche y la sierra de Malagón. Ambas convergen en el descenso al arroyo de la Gaznatilla, del que arranca la última subida hasta Herradón de Pinares. El pueblo, agrupado en torno a su iglesia y rodeado de pinares y berrocales de granito, ofrece el descanso justo antes de la bajada final hacia Ávila.
Cebreros despide al peregrino entre viñedos. La localidad da nombre a una denominación de origen de vinos de garnacha cultivada en pizarra y granito a gran altitud, y conserva en su casco la iglesia de Santiago Apóstol, de traza renacentista, junto al que fuera hogar de Adolfo Suárez. El camino sale hacia el norte y empieza a subir casi de inmediato, primero entre bancales de viña y luego por monte bajo de jara y retama.
San Bartolomé de Pinares llega tras unos quince kilómetros de ascenso continuo. Es un pueblo serrano de casas de piedra conocido en toda España por Las Luminarias: cada 16 de enero, en la víspera de San Antón, los caballos del pueblo atraviesan hogueras encendidas en las calles en una tradición de origen medieval. Desde allí el trazado cruza la carretera y encara la parte dura de la jornada: una rampa continua de unos tres kilómetros que gana trescientos metros hasta coronar el puerto de Arrebatacapas, a 1.068 metros. El nombre lo dice todo sobre el viento que barre este collado.
En lo alto existen dos opciones: seguir unos cuatro kilómetros por la senda próxima a la carretera AV-503 o tomar el itinerario más tranquilo que sube al Cerro de la Estrella y avanza por su cresteo, con vistas amplias sobre el valle del Alberche y la sierra de Malagón. Ambas convergen en el descenso al arroyo de la Gaznatilla, del que arranca la última subida hasta Herradón de Pinares. El pueblo, agrupado en torno a su iglesia y rodeado de pinares y berrocales de granito, ofrece el descanso justo antes de la bajada final hacia Ávila.
Última actualización: 17/08/2026
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