Etapa del Camino
Descripción de la Etapa
Jornada de transición en la que el Camino abandona A Mariña y sube a la meseta de la Terra Chá lucense. Desde los 140 metros del valle de Mondoñedo el trazado gana más de 400 metros netos hasta los 560 de Abadín, con unos 625 metros de desnivel positivo acumulado repartidos en una subida larga pero progresiva, sin rampas rompepiernas. La ruta tradicional remonta el valle por Maariz, O Vilar y Lousada, entre carballeiras, prados cerrados y aldeas ganaderas, antes de coronar en A Xesta y enlazar con Gontán y Abadín, dos núcleos casi unidos. Existe una variante señalizada más directa que atraviesa una zona despoblada y sin servicios: solo es aconsejable con buen tiempo. Etapa corta en kilómetros pero exigente de piernas, y el adiós definitivo a la Galicia costera.
La etapa entre Mondoñedo y Abadín cubre 16,6 kilómetros y es la gran subida del Camino del Norte en tierras lucenses: la jornada en que el peregrino deja atrás la comarca costera de A Mariña y se encarama a la Terra Chá, la meseta interior de Lugo. Son pocos kilómetros, pero acumulan unos 625 metros de desnivel positivo y un salto neto de más de 400 metros, de los 140 del fondo del valle a los 560 de Abadín. La dificultad no está en la pendiente, que es tendida, sino en la constancia del ascenso.
La salida de Mondoñedo se hace con la catedral a la espalda. Vale la pena madrugar poco y dedicarle un rato antes de partir: la llamada catedral arrodillada, baja y ancha, fue sede episcopal durante siglos y guarda el órgano barroco y los frescos medievales que le dieron fama. La villa, cuna de Álvaro Cunqueiro, conserva un casco histórico de soportales y casas blasonadas, y una repostería propia -la tarta de Mondoñedo- que muchos peregrinos se llevan en la mochila.
Nada más cruzar el río el terreno empieza a levantarse. El itinerario tradicional remonta el valle por Maariz, O Vilar y Lousada, encadenando pistas de tierra y corredoiras entre muros de piedra, carballeiras y prados de siega. Es un paisaje de ganadería dispersa, con aldeas de pocas casas y hórreos, donde los servicios escasean: conviene salir con agua y algo de comida, porque el avituallamiento intermedio es escaso o inexistente según el día. El ascenso se hace notar sobre todo a partir de Lousada, en un tramo sostenido que gana la plataforma superior.
Existe una variante señalizada más directa, que acorta pero cruza una zona despoblada y sin ningún servicio. Con niebla o lluvia -habituales en esta sierra- no es la mejor idea; la ruta del valle es más larga, más segura y más bonita.
Superado el alto de A Xesta el terreno se aplana de golpe y el horizonte se abre: es la primera imagen de la Terra Chá, la comarca más extensa de Galicia, un tapiz de prados, turberas y bosquetes sin apenas relieve. El Camino enlaza entonces Gontán y Abadín, dos núcleos tan pegados que funcionan como uno solo. Abadín, capital del concello, es una parada modesta pero bien surtida de servicios básicos, con albergues, pensiones y bares donde reponer fuerzas. A partir de aquí, y durante varias jornadas, el Camino será llano.
La salida de Mondoñedo se hace con la catedral a la espalda. Vale la pena madrugar poco y dedicarle un rato antes de partir: la llamada catedral arrodillada, baja y ancha, fue sede episcopal durante siglos y guarda el órgano barroco y los frescos medievales que le dieron fama. La villa, cuna de Álvaro Cunqueiro, conserva un casco histórico de soportales y casas blasonadas, y una repostería propia -la tarta de Mondoñedo- que muchos peregrinos se llevan en la mochila.
Nada más cruzar el río el terreno empieza a levantarse. El itinerario tradicional remonta el valle por Maariz, O Vilar y Lousada, encadenando pistas de tierra y corredoiras entre muros de piedra, carballeiras y prados de siega. Es un paisaje de ganadería dispersa, con aldeas de pocas casas y hórreos, donde los servicios escasean: conviene salir con agua y algo de comida, porque el avituallamiento intermedio es escaso o inexistente según el día. El ascenso se hace notar sobre todo a partir de Lousada, en un tramo sostenido que gana la plataforma superior.
Existe una variante señalizada más directa, que acorta pero cruza una zona despoblada y sin ningún servicio. Con niebla o lluvia -habituales en esta sierra- no es la mejor idea; la ruta del valle es más larga, más segura y más bonita.
Superado el alto de A Xesta el terreno se aplana de golpe y el horizonte se abre: es la primera imagen de la Terra Chá, la comarca más extensa de Galicia, un tapiz de prados, turberas y bosquetes sin apenas relieve. El Camino enlaza entonces Gontán y Abadín, dos núcleos tan pegados que funcionan como uno solo. Abadín, capital del concello, es una parada modesta pero bien surtida de servicios básicos, con albergues, pensiones y bares donde reponer fuerzas. A partir de aquí, y durante varias jornadas, el Camino será llano.
Última actualización: 13/07/2026
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